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Irán halla un nuevo yacimiento de gas en South Pars valorado en miles de millones

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Irán anunció el hallazgo de un nuevo yacimiento de gas en South Pars, el mayor campo de hidrocarburos del planeta, con un volumen estimado de 21.000 millones de metros cúbicos. El ministro del Petróleo, Mohsen Paknejad, confirmó además la presencia de una bolsa adicional de gas condensado cuyo valor combinado ascendería a “miles de millones de dólares”, según recogió la radiotelevisión estatal IRIB

Un hallazgo dentro de un campo ya conocido a fondo

South Pars es, con diferencia, el yacimiento de gas más estudiado del mundo. Compartido entre Irán y Catar, concentra buena parte de la producción gasística iraní y ha sido perforado, mapeado y ampliado durante más de tres décadas. Que un campo con ese nivel de exploración siga entregando bolsas nuevas de gas dice tanto de la geología de la zona como de los incentivos que tiene Teherán para seguir buscando.

El anuncio del nuevo yacimiento de gas en South Pars se produjo un domingo, en la provincia de Fars, y llega en un momento en que Irán necesita cualquier buena noticia energética que pueda mostrar. El propio ministro evitó dar cifras exactas sobre el valor del hallazgo, limitándose a describirlo como una cantidad de miles de millones de dólares, sin precisar plazos de desarrollo ni inversión requerida (El Periódico de la Energía).

Un campo bajo fuego, literalmente

La noticia no llega en un contexto cualquiera. Días antes, el secretario general de la Federación de la Industria Petrolera Iraní, Erfan Afazali, había advertido que los ataques de Estados Unidos e Israel contra instalaciones de South Pars provocaron la pérdida de cerca de un tercio de la capacidad de producción del campo. Esa merma alimenta el temor a una escasez de gas en Irán durante la próxima temporada fría, justo cuando el país más lo necesita para calefacción y generación eléctrica.

El contraste es evidente: mientras se confirman nuevas reservas en South Pars, la infraestructura para extraerlas y transportarlas sigue dañada, y no hay garantías de que el gas recién descubierto pueda aprovecharse en el corto plazo.

La economía iraní, entre sanciones y devaluación

El momento del anuncio también responde a una necesidad política. Irán atraviesa uno de sus periodos económicos más complicados en años, con una combinación de sanciones estadounidenses, caída de ingresos por exportaciones y una inflación que golpea el poder adquisitivo de la población (Infobae).

El rial refleja esa presión con claridad. En el mercado libre, el dólar llegó a cotizarse en 2 millones de riales, frente a 1,865 millones apenas una semana antes y 958.000 riales hace un año. En términos simples, la moneda iraní perdió más de la mitad de su valor frente al dólar en apenas doce meses. La escasez de divisas ya se nota en sectores básicos, con asignaciones más ajustadas para agricultura y bienes de primera necesidad.

Este deterioro cambiario ayuda a entender por qué Teherán necesita anunciar hallazgos energéticos con la mayor visibilidad posible: son, ahora mismo, una de las pocas señales de fortaleza que puede mostrar hacia adentro y hacia afuera.

Qué representa este yacimiento para las reservas iraníes

Irán ya cuenta con las segundas mayores reservas de gas natural del mundo, cerca de 33,6 billones de metros cúbicos, y las terceras de petróleo, con unos 200.000 millones de barriles. El problema nunca ha sido la escasez de recursos, sino la falta de capital y de acceso a tecnología para explotarlos a fondo, una limitación que explica los apagones recurrentes en verano e invierno y la necesidad de importar combustibles pese a ser un país productor.

Un nuevo yacimiento de gas en South Pars no cambia esa ecuación de fondo. Las sanciones siguen bloqueando inversión extranjera, financiamiento internacional y acceso a equipos de última generación, tres piezas que Irán necesitaría para convertir estas reservas en producción real y en ingresos que alivien la presión sobre el rial.

La lectura para el mercado energético

Para el mercado internacional, el mensaje es doble. Por un lado, confirma que South Pars sigue teniendo margen de crecimiento geológico, algo relevante para cualquier escenario donde Irán recupere capacidad de exportación. Por otro, subraya que el problema iraní no es de reservas sino de ejecución: mientras persistan las sanciones y los daños en la infraestructura del campo, cada nuevo yacimiento de gas en South Pars será, sobre todo, una cifra sobre el papel.

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