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Colombia esquiva el golpe: el petróleo y el carbón quedan fuera del nuevo arancel de Estados Unidos

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Desde la medianoche de este viernes, el arancel de Estados Unidos a Colombia subió del 10% al 12,5%, dentro de un paquete que la Casa Blanca extendió a 54 economías por presuntas fallas en el control de bienes producidos con trabajo forzoso. La noticia encendió alarmas en los gremios exportadores, pero un dato cambia el tono del debate: el crudo, el carbón, el oro y el gas natural —columna vertebral de las ventas colombianas al mercado estadounidense— quedaron expresamente excluidos de la nueva tarifa.

¿Qué cambia con el arancel de Estados Unidos a Colombia?

La decisión, publicada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, reemplaza el recargo temporal del 10% vigente desde febrero. Según explicó el representante comercial Jamieson Greer, la medida busca presionar a los socios comerciales de Washington para que endurezcan sus controles contra las importaciones ligadas a trabajo forzoso, tal como lo reportó Infobae. En la práctica, ambos recargos no se suman: el incremento real para las exportaciones colombianas es de 2,5 puntos porcentuales, y se aplica sobre las mercancías ingresadas para consumo desde las 12:01 a.m. del 24 de julio.

Energía, el sector que se queda al margen de la fractura comercial

Mientras las flores, las confecciones y las manufacturas plásticas absorben de lleno el nuevo gravamen, el capítulo energético respira con alivio. La resolución de la USTR excluyó explícitamente al petróleo crudo, al carbón, al oro, al gas natural y a otros productos energéticos, según confirmó La República. No es un detalle menor: petróleo y oro concentran juntos más de la mitad de la canasta exportadora colombiana hacia Estados Unidos, de acuerdo con un análisis reciente de AmCham Colombia. Con esta exención, cerca del 94% de lo que Colombia envía al mercado estadounidense queda blindado frente al nuevo recargo, un margen de maniobra que otros sectores de la economía no tienen.

Lo que sí paga la cuenta

El impacto se concentra en bienes con menor peso relativo dentro de la balanza comercial, pero con fuerte arraigo social: flores frescas, prendas de vestir, manufacturas de plástico y buena parte de los productos agroindustriales. Cálculos de Lumen Economic Intelligence, citados por El Tiempo, estiman que el arancel efectivo promedio pasará del 3% al 3,6%, un ajuste que suena modesto en el agregado, pero que golpea con fuerza a exportadores puntuales que ya operaban con márgenes ajustados frente a competidores como Ecuador o Centroamérica, países que conservaron la tarifa reducida del 10%.

Un respiro con condiciones para la economía colombiana

Que el sector energético haya quedado fuera de la ecuación no significa que el país salga indemne. La decisión llega en un momento en que Colombia intenta consolidar su participación en el mercado estadounidense en medio de una competencia arancelaria cada vez más selectiva, donde cada exclusión o inclusión redefine el mapa de oportunidades para los exportadores. Analdex ya advirtió que la pérdida de la tarifa preferencial frente a países como Argentina, Canadá o México deja a ciertos sectores no energéticos en desventaja relativa, y pidió avanzar en una normativa de comercio exterior que blinde al país frente a futuras revisiones de este tipo.

Para el sector de hidrocarburos, minería y gas, la señal es distinta: la exclusión ratifica que Washington sigue considerando estratégico el suministro energético colombiano, en un contexto donde la seguridad de las cadenas de abastecimiento pesa tanto como el propio arancel. La pregunta que queda abierta es hasta cuándo se sostiene esa excepción, y si futuras revisiones de la política comercial estadounidense podrían modificar el tratamiento actual de estos productos.

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