
500 millones de dólares, 17 bloques y casi 8 millones de acres. La canadiense ejecutó la adquisición más relevante del sector privado energético en Colombia en lo que va del año.
Hay transacciones que mueven dinero. Y hay transacciones que mueven industrias. La que Parex Resources cerró el 1 de junio de 2026 hace las dos cosas.
Ese día, la petrolera canadiense formalizó la compra del negocio de exploración y producción de Frontera Energy en Colombia, una operación que llevaba meses en negociación —con un intento fallido de por medio por parte de GeoPark— y que termina redibujando quién manda en el sector petrolero privado del país. La respuesta, desde ese lunes, es Parex.
La transacción se cerró por 500 millones de dólares en efectivo, más la asunción de 225 millones de dólares en deuda neta y un pago contingente de 25 millones adicionales atado al cumplimiento de una condición contractual en los próximos doce meses. El dinero salió de una emisión de bonos senior no garantizados que Parex colocó en el mercado para financiar la operación, según reportó El Tiempo.
Parex Resources petróleo Colombia: lo que incluyó la compra
No fue una adquisición simbólica. Los 17 bloques de exploración y producción que Frontera tenía en Colombia representan una base productiva sólida: al momento del cierre generaban alrededor de 37.000 barriles de petróleo equivalente por día (bped), con una tasa de declinación baja y capacidad estable de generación de caja.
El portafolio también trae consigo 99 millones de barriles en reservas probadas y 147 millones en reservas probadas más probables, distribuidos en más de 7,9 millones de acres de terreno en Colombia. Es decir, no solo producción presente, sino inventario para el futuro, según detalló Investing.com cuando se anunció el acuerdo en marzo.
El efecto inmediato sobre los números de Parex es contundente: la empresa proyecta para el segundo semestre de 2026 una producción de entre 82.000 y 91.000 bped, casi el doble de lo que producía antes. En el primer trimestre del año su rango estaba entre 45.000 y 49.000 bped. El salto es directo, sin necesidad de perforar un solo pozo nuevo.
El momento del sector: por qué esta apuesta tiene riesgo
La operación no ocurre en vacío. El sector petrolero colombiano arrastra un primer semestre complejo. La producción nacional se mantuvo por debajo de los 750.000 barriles diarios en lo corrido de 2026, con caídas anuales que la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) atribuye a factores como conflictos sociales en zonas de explotación y la madurez de campos tradicionales.
Ecopetrol, la referencia del sector, registró en el primer trimestre una producción de 725.000 barriles equivalentes por día, con una caída del 2,7% frente al año anterior, y reportó una reducción del 8,7% en ingresos, según El Colombiano. La volatilidad del precio del crudo y la apreciación del peso frente al dólar golpearon sus resultados.
Parex entra a ese escenario con un portafolio sin coberturas financieras —lo que en la jerga del sector se llama unhedged—, lo que significa que toda su generación de caja libre quedará expuesta directamente al precio del mercado. Si el barril sube, la apuesta es brillante. Si baja, la presión sobre el apalancamiento que trajo la adquisición se sentirá con fuerza.
La operación que GeoPark no pudo cerrar
Uno de los elementos más reveladores de esta historia es lo que ocurrió antes del cierre. A finales de enero de 2026, GeoPark había anunciado públicamente que adquiría los activos colombianos de Frontera por cerca de 375 millones de dólares. El acuerdo parecía hecho. Pero Parex llegó con una oferta superior —525 millones de dólares en el anuncio inicial— y Frontera optó por la propuesta más alta, según documentó Valora Analitik. GeoPark tuvo que retirarse, recuperando los 75 millones de dólares del depósito previo más 25 millones por penalidad de terminación.
El 99,95% de los accionistas de Frontera votó a favor de la venta en la reunión especial del 30 de abril. La Corte Suprema de Columbia Británica, en Canadá, dio el aval judicial. Y la operación se cerró en el plazo previsto: segundo trimestre de 2026, tal como se había anunciado, según confirmó Investing.com.
Qué sigue: sinergias, tecnología y la promesa a las comunidades
Imad Mohsen, CEO de Parex, habló de sinergias anuales estimadas entre 20 y 50 millones de dólares y de una estrategia técnica que combina recuperación mejorada de petróleo, perforación horizontal y multilateral, y sísmica avanzada para sacar más provecho de campos maduros.
Daniel Ferreiro, director de la compañía en Colombia, puso el acento en lo que suele quedar relegado en los comunicados de prensa de una fusión: las personas. “Estamos abordando esta integración con un claro enfoque en la seguridad, la continuidad operativa y las personas. Seguimos comprometidos a fomentar relaciones sólidas con las comunidades”, señaló.
Frontera, por su parte, no desaparece del mapa energético colombiano. La empresa reorienta su actividad hacia infraestructura: los Oleoductos de los Llanos Orientales y el proyecto de regasificación en Puerto Bahía, que desarrolla junto con Ecopetrol para importar gas natural desde el exterior.
Colombia tiene hoy dos grandes petroleras: la estatal y la que acaba de comprar a la competencia.


