
La construcción de la subestación eléctrica en La Guajira arrancó esta semana con una promesa que el departamento lleva décadas esperando: energía estable, sin cortes ni fluctuaciones, para casi 400.000 personas en Uribia y Manaure. El Ministerio de Minas y Energía y Air-e Intervenida pusieron en marcha una obra que el Gobierno nacional presenta como el paso más urgente para corregir una de las fallas estructurales más antiguas del sistema eléctrico colombiano.
Una obra eléctrica en La Guajira que se esperó demasiado tiempo
Durante generaciones, los municipios de Uribia y Manaure convivieron con una paradoja: asentados en una de las zonas con mayor potencial de energía renovable del continente —viento y sol en abundancia— sus familias amanecían sin luz. Los apagones no eran una excepción; eran la norma. Los hospitales improvisaban con plantas eléctricas. Las escuelas interrumpían clases. El comercio calculaba sus pérdidas por hora.
Esa realidad es la que busca quebrar la nueva subestación provisional 110.000/34.500V, cuya construcción fue anunciada oficialmente en Uribia, en un acto con autoridades locales, líderes comunitarios y representantes del sector. Según el Ministerio de Minas y Energía, la infraestructura reducirá las interrupciones, estabilizará los niveles de tensión y garantizará un suministro más confiable en el norte del departamento. Una inversión que el Gobierno enmarca dentro de un plan más amplio de obras eléctricas para el Caribe, valorado en más de USD 1.700 millones.
La subestación eléctrica en La Guajira y la apuesta por la transición energética justa
“No hay transición energética sin La Guajira y no hay transición energética sin el pueblo Caribe”, dijo el ministro Edwin Palma durante el evento de socialización del proyecto. La frase no fue retórica: el funcionario fue directo al señalar que el 35% del presupuesto nacional destinado a comunidades energéticas —equivalente a un billón de pesos— fue asignado al departamento, y que el Gobierno avanza en la destinación de cerca de 20.000 millones de pesos en recursos de regalías para proyectos de transición energética en Uribia.
El ministro también anunció que le solicitó a Air-e ceder la construcción de la estación permanente Uribia-Manaure (110 kV) a la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), con el argumento de que esa entidad puede ejecutarla con más rapidez y solidez, dada la situación financiera actual de la empresa distribuidora.
Esta obra se suma a una cadena de intervenciones que el Gobierno ha impulsado en el norte de Colombia. En octubre de 2025, se inauguró la Interconexión Cuestecitas–Copey–Fundación a 500 y 220 kV, un proyecto de USD 147 millones que conectó por primera vez a La Guajira con el sistema eléctrico nacional mediante una subestación de 500 kilovoltios. Ese antecedente hace más comprensible por qué la nueva subestación provisional es una pieza crítica: la red de transmisión llega, pero sin una infraestructura de distribución local que la soporte, el beneficio no llega a las viviendas.
Comunidades Wayuu y el acceso a la energía eléctrica en La Guajira
El impacto más sensible no está en los centros urbanos. Está en las comunidades indígenas Wayuu dispersas por la península. En junio de 2025, el Gobierno ya había comprometido más de 52.000 millones de pesos para llevar energía continua a 1.334 usuarios de 59 comunidades Wayuu en Manaure, mediante soluciones solares fotovoltaicas. La meta: energía las 24 horas del día, algo que muchas de estas comunidades nunca habían tenido.
Para esas familias, un corte de energía no era un inconveniente pasajero. Era la diferencia entre conservar o perder alimentos, entre atender o no a un enfermo, entre que un niño estudiara o no en las horas nocturnas. La subestación de Uribia es, en ese sentido, una decisión que va más allá de la ingeniería eléctrica.
¿Cuándo llegarán los beneficios concretos de la subestación eléctrica en La Guajira?
El Ministerio no fijó una fecha oficial de entrada en operación en el comunicado público. Sin embargo, al tratarse de una subestación provisional —y no de la obra permanente que deberá ejecutar la UPME—, el objetivo es que las mejoras en el suministro sean visibles en el corto plazo, mientras la infraestructura definitiva avanza en diseño y licitación.
El Gobierno también tiene pendiente la ejecución de un plan que incluye 15 compensadores síncronos, cuatro transformadores del Sistema de Transmisión Nacional y más de 13 obras del Sistema de Transmisión Regional para el Caribe. Todo eso forma parte de una arquitectura energética que, si se cumple, cambiaría la calidad del servicio en seis departamentos: La Guajira, Cesar, Magdalena, Atlántico, Córdoba y Sucre. Un panorama que 360 Radio detalló como el inicio de un “megaproyecto para conectar a 400 mil ciudadanos”.
El peso de las cifras detrás de la obra eléctrica en La Guajira
35% del presupuesto nacional de comunidades energéticas asignado a La Guajira. Cerca de 20.000 millones de pesos en regalías para proyectos de transición en Uribia. Una inversión de más de USD 1.700 millones en obras para blindar el Caribe. Y, en el centro de todo, una subestación provisional que puede parecer menor frente a esas cifras, pero que es la diferencia entre que la energía llegue o no a los hogares de casi 400.000 personas. Lo urgente y lo estratégico, por una vez, apuntando en la misma dirección.
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